Todos los caminos conducen a ser Community Manager

Llevo ya varios años haciendo lo que se llama networking, que viene a ser el hecho de conocer a gente en eventos (en mi caso tecnológicos, de Internet) para hablar con ellos y aumentar tu red de contactos. Me encanta: la gente es interesante, muy interesante.

Lo curioso de la situación es que mucha de la gente que conozco desde hace años de esta manera, en la prehistoria de las redes sociales, trabaja o se está adentrando a trabajar como Community Manager, lo cual sinceramente por un lado no me sorprende (trabajar con posibilidad de teletrabajar y encima en lo que te gusta mola un huevo y parte del otro), y por otro a la vez y sobre todo de según qué personas, me resulta chocante, ya que no provienen de una rama de trabajo/estudios que pudieran encajar en este tipo de profesión.

Pero lo mismo que yo no provengo de las supuestas para muchos “ramas puras” y considero que hago muy bien mi trabajo, no es justo criticar a quien quiera dedicarse a ello, sin haber comprobado cómo lo ha haría, y sobre todo si sus clientes está satisfechos con el trabajo, punto muy importante: hacer bien las cosas, cumplir los objetivos, justificar que el trabajo realizado les merece la pena.

El perfil de Community Manager no está vedado a un tipo concreto de formación. Unos entran a la profesión desde el área de las relaciones públicas. Otros entran desde ramas de márketing. Otros desde periodismo. Otros desde informática. Otros desde la atención al cliente. Y es que todos esos perfiles, y otros más que me deje en el tintero, encajan siempre que se sepan hacer bien las cosas, se entienda la red y las redes sociales, se use mucho el sentido común y se sepa actuar ante casos de crisis, se tenga sentido de la comunicación, empatía hacia el que está en el otro lado, además de poner los medios para conseguir, cumplir y demostrar los objetivos a quien paga las facturas…. es un cóctel entretenido.

La crítica sobre el exceso o carencia de personas dedicadas a Community Management es divertida, pero hay que tener cuidado de no desprestigiar el sector desde dentro: es una profesión nueva, con mucho que decir, mucho camino que recorrer, en proceso de definición y expansión, y además en crecimiento, de lo poco que va en auge en estos tiempos.

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